Por qué el dólar no es tan seguro como parece
* Por Juan Manuel Gómez Margeri
En Argentina, el dólar cumple una función que va más allá de ser una moneda extranjera. Es el equivalente a tener algo seguro. Cuando la situación se complica —inflación, incertidumbre política, crisis— la reacción instintiva es comprar dólares. Es una decisión que tiene sentido histórico y emocional. El problema es que el mundo cambió y el razonamiento no se actualizó.

En los últimos dos años, algo llamativo está ocurriendo a escala global. El oro está en máximos históricos. Bitcoin se acerca a los 80.000 dólares. Los grandes inversores institucionales —los que mueven miles de millones de dólares— están rotando hacia activos reales y reduciendo su exposición al dólar. No es una moda ni una apuesta especulativa. Es una lectura fría de los números.
¿Cuáles números? Los de Estados Unidos.
La deuda que no para de crecer
Estados Unidos tiene hoy una deuda pública que supera los 36 billones de dólares —36 con doce ceros. Su déficit fiscal anual ronda el 6% del PBI, incluso en años sin crisis. Eso significa que el gobierno americano gasta mucho más de lo que recauda, y financia esa diferencia emitiendo deuda. Esa deuda la compra el mundo entero, a cambio de dólares.
El problema no es que eso explote mañana. El problema es que esa dinámica tiene un efecto silencioso y constante: el dólar pierde poder de compra con el tiempo. No de manera dramática, no de un día para el otro. Pero lo pierde. Es como una gota de agua que cae siempre en el mismo lugar.
Ray Dalio, uno de los inversores más reconocidos del mundo, lleva años advirtiendo sobre esto. Hoy recomienda destinar el 15% de un portafolio al oro como cobertura frente a la pérdida de valor del dólar. No es un agorero ni un conspiracionista: es alguien que administró durante décadas el fondo de cobertura más grande del mundo y aprendió a leer ciclos históricos.
El dólar sigue siendo útil, pero no es el único refugio
Nada de esto significa que hay que salir a vender los dólares que uno tiene. En Argentina, el dólar cumple un rol específico e insustituible: protege del peso. Y eso no cambia con esta columna.
Lo que sí cambia es la segunda pregunta, la que pocas veces nos hacemos: ¿y una vez que tengo dólares, alcanza con tener dólares? La respuesta, en el contexto actual, es que no necesariamente.
El oro subió más de 35% en el último año medido en dólares. El bitcoin casi duplicó su precio en el mismo período. Eso no es ruido: es el mercado diciéndonos que hay activos que preservan valor incluso contra el dólar. Los grandes fondos de pensión del mundo lo están incorporando a sus carteras. Lo que antes era una rareza es hoy una decisión financiera convencional.
La lectura de fondo
Vivimos en una época donde los referentes cambian. El dólar fue el gran refugio del siglo XX y sigue siendo indispensable. Pero el siglo XXI está redefiniendo qué significa resguardar valor.
Para quienes vivimos en la Patagonia y pensamos en términos de peso y dólar, el desafío es ampliar el mapa. No se trata de especular ni de correr detrás de modas. Se trata de entender que el mundo tiene más opciones que las que conocemos, y que las mejores decisiones financieras suelen estar en la intersección de lo que ya funciona —el dólar— con lo que el mundo está aprendiendo a valorar.
El dólar no va a desaparecer. Pero ya no es suficiente tener solo dólares.
* Blick | Consultora Financiera

