Doce mil kilómetros no es lo que era
* Juan Manuel Gomez Margeri
Esta semana, en el Golfo Pérsico, la geopolítica volvió a mover los mercados.
El gobierno de Estados Unidos declaró terminado el alto el fuego con Irán y amenazó con un nuevo bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz. Por ese estrecho —una franja de agua de 33 kilómetros en su punto más angosto— pasa aproximadamente el 20% del petróleo que consume el planeta.
El crudo subió 4.4% en un día. En Wall Street, YPF subió 4.2%. Vista Energy, la empresa más enfocada en producción no convencional de Vaca Muerta, subió 5.2%.
Doce mil kilómetros separan la Patagonia del Estrecho de Ormuz. Ayer no pareció tan lejos.

El mecanismo
El precio del petróleo global fija el piso de referencia para casi todo lo que se produce en el no convencional neuquino. Las exportaciones energéticas argentinas crecen, pero su valor depende de lo que pague el mercado internacional. Cuando el precio sube, las empresas producen con más margen, valen más en bolsa, y el modelo de inversión que sostiene el desarrollo de la formación se vuelve más atractivo. Cuando baja —como pasó en junio, cuando un acuerdo entre Washington y Teherán derrumbó el petróleo casi 15%— la ecuación cambia.
No hay producción del shale neuquino que quede aislada de esa variable. Quien tiene acciones de YPF o Vista tiene exposición indirecta al Golfo Pérsico, aunque nunca haya pensado en eso.
La distancia entre el dato y la vida
Durante años, Neuquén fue un mercado relativamente cerrado. Precios locales, tarifas reguladas, contratos provinciales. La riqueza del subsuelo no tenía conexión directa con lo que pasaba al otro lado del planeta.
Eso cambió.
El desarrollo de Vaca Muerta no integró a la provincia al mundo energético solo en términos productivos. También lo hizo en términos financieros. Quien invierte hoy en empresas de energía local está expuesto a las mismas variables que mueven los mercados en Houston, Londres o Abu Dabi: el precio del crudo, la política exterior de potencias que no tienen nada que ver con Argentina, tensiones en rutas de transporte a doce mil kilómetros de la Patagonia.
Eso no es bueno ni malo en sí mismo. Es la normalización de la exposición global. Pero hay que saberlo antes de entrar, no después.
La semana que viene puede volver un acuerdo con Irán y el petróleo puede ceder. O puede escalar la tensión y el barril trepar más. No lo sabe nadie con certeza.
Lo que sí se puede saber es qué parte del propio patrimonio está expuesta a eso. Y decidir conscientemente cuánto se quiere que lo esté.
* Blick | Consultora Financiera

