Por el ajuste no se construirán las centrales nucleares

Una a levantarse el Lima y otra estaba prevista en Río Negro, concretamente el intendente Nelson Iribarren pelea para que sea en Sierra Grande.

La crisis de financiamiento y el anunciado ajuste ya pegó de lleno en los planes de desarrollo energético. Para evitar un endeudamiento de u$s 12.500 millones con China, el Gobierno de Mauricio Macri suspendió la construcción de la cuarta y de la quinta centrales nucleares.

En estos momentos el tema de la central nuclear rionegrina está en debate en el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, a como consecuencia de un pedido del jefe comunal sierragrandense que pidió la inconstitucional de la ley votada en la legislatura provincial que prohíbe la instalación de centrales nucleares de alta potencia en territorio rionegrino.

En una nota de Clarín se informa que “en su plan de bajar el déficit fiscal, de cara a un acuerdo con el FMI, el Gobierno negoció con China la suspensión de las obras, que se iban a hacer con un crédito blando del país asiático y con 8 años de gracia para empezar a pagarlo para que Atucha III, cuyo proceso de construcción y puesta en marcha se estimaba en siete años, generara ingresos que permitieran hacer frente a las obligaciones, recordaron a Clarín fuentes del sector. El monto total de la construcción era de u$s 14 mil millones, de los cuales China iba a financiar el 85%”.

La suspensión de los planes nucleares fue confirmada a Clarín por fuentes de la Cancillería y también de la Jefatura de Gabinete. “Por ahora todo suspendido, se evaluará más adelante”, dijeron cerca del vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui. Incluyeron en esto a la quinta central frente a informaciones iniciales de que el proyecto seguía en pie para después de 2022.

La noticia cayó como una bomba en la zona de Zárate, donde esperaban verse beneficiados con la reactivación económica de la construcción, y también en Neuquén, donde la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, de mil empleados, sobrevive por meses sin producir y sus expectativas estaban puestas en la cuarta central, que iba a funcionar con agua pesada. “Caída la cuarta central, la única posibilidad de producción de agua pesada que tiene PIAP son las 300 toneladas para reposición. Eso va a ser lo último que produzca, porque no hay otra demanda. Tampoco hay mercado internacional”, mostró su preocupación el ministro de Energía neuquino, Alejandro Monteiro, en declaraciones al diario Río Negro.

Señala también Clarín que “la quinta central era la que iba a construirse inicialmente en Río Negro pero el gobernador Alberto Weretilneck, su principal promotor y que viajó a China con Macri en 2017, terminó por rechazarla tras haber caído derrotado en las PASO de 2017. La central nuclear era rechazada por la Iglesia Católica, organizaciones ambientalistas, partidos políticos y sindicatos rionegrinos. Hasta ahora, esta central no tenía ubicación definida”.

La construcción de ambas iba a elevar a 10% el aporte de la energía nuclear al sistema eléctrico, que actualmente apenas supera el 6%. Lo que no explicó el Gobierno -que oficialmente tampoco quiso confirmar la información- es la vinculación entre el ajuste que se viene con la baja de estos proyectos, cuando hasta ahora se había destacado que el crédito a los chinos se empezaría a pagar con la planta ya produciendo, dentro de ocho años. Consultados por este diario voceros del Ministerio de Energía se limitaron a responder “sin comentarios”, y el subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano, no respondió al llamado de este diario a su despacho.

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