El plazo fijo te come
* Por Juan Manuel Gomez Margeri
La mayoría de los argentinos que tienen algún ahorro lo guardan en el banco. En un plazo fijo. Es lo que siempre se hizo, lo que enseñaron los padres, lo que parece lo más seguro.
El problema es que casi siempre pierde.
No pierde porque el banco sea deshonesto. Pierde porque la tasa que te paga casi nunca le gana a la inflación. Si los precios subieron 100 durante el año y tu plazo fijo te rindió 80, terminás el año con menos poder de compra del que empezaste. Tu dinero vale menos, aunque el número en la pantalla sea más grande.

El plazo fijo no es una inversión. Es una sala de espera.
El problema no es el banco
El plazo fijo existe para que el banco preste tu dinero a otros y gane la diferencia. No está diseñado para hacerte ganar a vos. Nunca lo estuvo.
Eso no es un escándalo, es simplemente la lógica del negocio. El problema es que muchos argentinos lo usan como si fuera una herramienta de ahorro real, cuando en la mayoría de los casos es apenas una forma de no perder todo.
En la Patagonia esto se siente más. El costo de vida es alto, los sueldos en el sector energético son buenos, pero el dinero que queda a fin de mes termina durmiendo en una cuenta que no trabaja.
Lo que cambió
Durante años, las alternativas al plazo fijo eran complicadas, caras o directamente inaccesibles para el ahorrista común. Hoy eso cambió.
Hay instrumentos simples, accesibles desde el teléfono, que rinden más que un plazo fijo con liquidez similar o mejor. Algunos ajustan por inflación. Otros están en dólares. Algunos combinan las dos cosas.
No se trata de ser experto en finanzas. Se trata de entender que hay opciones, y de elegir con información.
La pregunta no es si te conviene salir del plazo fijo. La pregunta es por qué seguís ahí sin haber evaluado las alternativas.
* Consultora Blick — Asesoría Financiera
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