Estos sectores pueden construir la «diversificación posible» en Neuquén
La energía marca el presente. Pero el desarrollo de largo plazo dependerá de qué otros sectores logren crecer a partir de esa base.
En la columna anterior planteábamos el desafío de diversificar la economía neuquina. La pregunta que sigue es inevitable: ¿diversificar hacia dónde? Neuquén no parte de cero. Tiene recursos, actividad, ingresos y una base productiva que, aunque concentrada, ofrece puntos de apoyo claros para expandirse.

Hay al menos cuatro sectores que aparecen como candidatos naturales para acompañar —y en el tiempo equilibrar— el peso de la energía.
1. Turismo: potencial probado, desarrollo pendiente
Neuquén cuenta con uno de los principales activos del país en materia turística: naturaleza, paisaje, estacionalidad diversa y destinos ya posicionados como San Martín de los Andes, Villa La Angostura o Villa Pehuenia.
Sin embargo, el crecimiento del sector sigue enfrentando limitaciones conocidas: conectividad aérea, infraestructura, servicios y planificación. El turismo tiene una ventaja clave: genera empleo intensivo y distribuye ingresos en el territorio. Pero para consolidarse como motor económico necesita dejar de ser estacional y volverse estructural.
2. Servicios vinculados a la energía: escalar en la cadena de valor
El desarrollo de Vaca Muerta no solo implica extracción de recursos. A su alrededor crece una red de servicios: ingeniería, mantenimiento, transporte, tecnología, logística.
El desafío es claro: pasar de proveedores operativos a proveedores de mayor valor agregado. Esto implica capacitación, financiamiento, escala y, sobre todo, integración con grandes operadores.
Neuquén tiene la oportunidad de construir un ecosistema productivo que trascienda la extracción y se consolide como proveedor regional de servicios energéticos.
3. Economía del conocimiento: oportunidad silenciosa
Aunque menos visible, este es uno de los sectores con mayor potencial a largo plazo. Tecnología, software, servicios profesionales, trabajo remoto. No requiere la misma infraestructura física que otros sectores, pero sí capital humano.
El desafío acá no es el recurso natural, sino la formación y la retención de talento. Si Neuquén logra generar condiciones de vida competitivas y formación técnica adecuada, puede capturar parte de este crecimiento global.
4. Agro y producción regional: eficiencia y nicho
Neuquén no es una provincia agrícola tradicional, pero tiene producción regional relevante: frutas, vinos, alimentos, producción local.
El desafío no es competir en volumen, sino en valor agregado, diferenciación y eficiencia logística. Acá, nuevamente, la infraestructura y los costos juegan un rol central.
El punto en común: condiciones, no solo sectores
Identificar sectores es importante, pero no suficiente. Todos enfrentan los mismos desafíos estructurales:
● Costos elevados de vivir y producir
● Infraestructura insuficiente en algunos puntos clave
● Falta de coordinación entre niveles de gobierno
● Dificultades para escalar proyectos privados
La diversificación no se logra eligiendo sectores “ganadores”, sino construyendo condiciones para que múltiples sectores puedan crecer.
Una oportunidad que no se repite
Neuquén tiene algo que pocas economías tienen: recursos que generan ingresos significativos en el presente.
La pregunta es cómo se usan esos recursos.
Si se destinan únicamente a sostener el funcionamiento actual, la economía seguirá dependiendo de un solo motor. Si se orientan a infraestructura, educación, competitividad y desarrollo productivo, pueden sentar las bases de una economía más amplia.
El desafío no es menor, pero tampoco es abstracto.
La diversificación no es un concepto. Es una decisión.
Y como toda decisión estratégica, se construye en el tiempo.