Vaca Muerta en cifras: potencial real y desafíos para Neuquén.Por Juan Manuel Gómez Margeri*
La formación neuquina no es promesa: hoy marca récords históricos y redefine el mapa energético argentino. Pero el reto es cómo traducir esos números en desarrollo para la provincia.
Neuquén se ha consolidado como epicentro de uno de los proyectos energéticos más relevantes del mundo. La producción de hidrocarburos no convencional alcanzó niveles sin precedentes en 2025 y comienza 2026 superando barreras que parecían lejanas hace pocos años.
Los datos más recientes hablan por sí solos:
👉 Neuquén produjo por primera vez en su historia más de 600.000 barriles de
petróleo por día en diciembre de 2025, parte del récord nacional impulsado por Vaca
Muerta.
👉 En todo 2025, la producción argentina de crudo llegó a 860.255 barriles diarios, con un
crecimiento interanual de casi 29% en Neuquén, donde el no convencional explica más del
69% del total.
👉 En gas, la producción total se mantuvo elevada, con alrededor de 122 millones de
m³/día, aunque con algunas variaciones mes a mes.
👉 Vaca Muerta ya explica cerca del 70% de la producción de petróleo y gas de
Argentina, consolidando su rol estructural en la matriz energética nacional.
👉 Según estimaciones del comercio exterior energético, en 2025 el sector
hidrocarburífero aportó un superávit comercial cercano a los USD 7.800 millones, gran parte gracias a la actividad en la cuenca neuquina.
En otras palabras, lo que hace pocos años era una expectativa hoy es realidad productiva:
Vaca Muerta opera como el motor principal de la industria energética argentina, no solo generando más crudo y gas, sino también aportando a la balanza comercial con un peso histórico.
¿Qué significa esto para Neuquén?
Los números reflejan una expansión sostenida y récords sucesivos. Pero más allá de los datos macro, es clave interpretar qué implica esto para la provincia:
1) Producción que marca tendencia:
Neuquén ya no solo aporta producción argentina, sino que define los niveles máximos históricos. Superar los 600.000 barriles diarios en la provincia —y cerca de 860.000 en todo el país con fuerte participación no convencional— no es un hecho menor: es un salto estructural en la industria energética local.
2) Exportaciones y divisas:
Con un sector hidrocarburífero que impulsó un superávit energético cercano a USD 7.800 millones, la contribución de Vaca Muerta va más allá del volumen físico: es una fuente creciente de dólares frescos para Argentina, lo que puede impactar —bien gestionado— en la planificación fiscal provincial.
3) Gas y autoabastecimiento:
Aunque el gas natural muestra algunas variaciones estacionales, la producción se mantiene en niveles históricamente altos. Eso no solo contribuye a la seguridad energética nacional, sino que refuerza el rol de Neuquén como proveedor clave.
4) ¿Crecimiento que se siente?
Los datos productivos son contundentes, pero aquí aparece el desafío de traducción social y económica: cómo ese desempeño industrial se incorpora en empleos locales, encadenamientos productivos, infraestructura y mejores servicios públicos en la provincia. Tener récords de producción no garantiza por sí solo un impacto directo en
calidad de vida si no hay una estrategia de vinculación con el desarrollo territorial.
Neuquén hoy: riqueza energética y debate estratégico
Vaca Muerta no solo produce más petróleo y gas que nunca, sino que consolida a Neuquén como centro neurálgico del sistema energético argentino moderno.
El crecimiento de la producción, su peso en la balanza comercial y su aporte estructural al sector hidrocarburífero nacional colocan a la provincia en un lugar de privilegio dentro de Sudamérica.
Ahora lo esencial es pensar cómo se aprovecha ese potencial, cómo se transforman recursos en infraestructura, empleo de calidad, capital humano calificado y mayor dinamismo productivo fuera del sector extractivo. Esa es la discusión que sigue, y la que marcará si Vaca Muerta se transforma en una palanca de desarrollo local o se queda solo
como fuente de estadísticas históricas.
Porque, como venimos sosteniendo en estas columnas, entender el contexto no garantiza resultados, pero sí evita decisiones a ciegas. Y en un entorno de recursos excepcionales, el desafío es convertir oportunidades en impacto real.
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Asesor financiero, Consultora Blick
